Dos visiones filosóficas para un mismo deporte: Ao ashi vs Blue Lock

Como sabréis, si habéis visto mi video hablando de los animes de deportes pocos me suelen interesar realmente, pues como explico largo y tendido en ese video, la mayoría tienen la misma trama, personajes y estructuras. Básicamente, lo mismo que los nekketsus pero más limitado

En los ultimos anos han sido pocos los spokon que realmente me han ofrecido algo interesante, que al menos yo haya visto y desde mi subjetividad, ya que siempre puede haber uno que otro anime del que no tengo idea. Siendo estos Hanebado y Ahiru no Sora. Y obviamente Keijo!!! Una obra maestra audiovisual.

Sin robaros mucho tiempo, Hanebado me parece destacable por hacer del eterno debate y realidad de muchas personas del talento natural contra el trabajo duro, eso sin contar su animación y dibujo que quieras que no ayuda a querer ver más capítulos.

Por otro lado, Ahiru no sora me pareció interesante a pesar de su ritmo aletargado, no solo por mostrar correctamente su deporte, lo cual es un tema más personal debido al amor odio que le tengo a Kuroko no basket, sino por hacer de la vida de los personajes algo relevante para la trama, contrario a otras series donde lo único que sabrás del protagonista o cualquier otro personaje es que ama de forma incondicional el deporte.

Presento estos dos ejemplos, pues ahora mismo puedes estar pensando que tanto Ahiru no Sora y especialmente Blue Lock no se caracterizan precisamente por ofrecer algo fresco o distinto a cualquier otro spokon que sale cada temporada. Y si bien Blue Lock ofrece ese giro de tuerca de juego de supervivencia y el egoísmo como filosofía de vida, básicamente y sin desmerecer a la obra, eso es todo lo que ofrece que lo hace diferenciarse de otros anime o manga de deporte.

Comparación y sinopsis

Lo que me parece interesante es que ambos animes inician de forma calcada, pero en su desarrollo presentan una visión del deporte bastante similar pero muy opuesta de raíz:

Un protagonista talentoso y con aspiraciones de ser un profesional comete un error en lo que es potencialmente su último partido. Un agente externo aparece y ofrece al protagonista una última oportunidad y lo invita a formar parte de una empresa en la cual Isagi y Aoi tendrán que deconstruir su forma de jugar y entender el futbol para así descubrir un potencial mayor en ellos que les brindara la oportunidad de llegar a ser profesionales. Y por último, en ambas obras la competitividad y la mejora constante son parte central de la trama.

Filosofía en animes de deporte

Lo que diferencia a ambas series es la forma de presentar el deporte y su filosofía:

Análisis Ao Ashi

Por un lado, Ao Ashi muestra una visión más clásica del deporte, asemejando mucho a la visión del deporte de la antigua Grecia o a filosofías orientales donde se enfatizaba la importancia de la actividad para complementarse a uno mismo.

El futbol en Ao ashi respeta las bases del deporte apoyándose en los aspectos más tácticos del juego, haciendo que estos siempre estén ahí a pesar de aquellas escenas épicas, es decir, que la epicidad está al servicio del deporte. 

La competencia en la antigüedad, contrario a lo que se piensa, no era una pelea para destrozar a un otro, sino para mejorar uno mismo. Si bien la competencia en Ao ashi no deja de tener este pensamiento moderno del “hay que destruir al otro”, la obra enfatiza como Ao ashi recurre un camino de exploración de ese deporte que tanto ama, desligándose de su ego por recibir todos los focos de atención, y al hacer eso entendiendo poco a poco sus limitaciones e incluso tomando de maestros a aquellas personas contra las que compite. 

En este proceso, Ashito descubre otra faceta más profunda del futbol, viendo ese mundo desde una visión más amplia, nunca mejor dicho, dada su principal arma en el campo de juego.

Análisis Blue Lock

En cambio, Blue Lock presenta una visión más moderna donde el deporte es un espectáculo. Un show más donde la épica y estética prevalece ante todo, como ocurre en deportes de masas como el futbol, o el baloncesto con la NBA, donde en aras de hacer del deporte un espectáculo de masas, el reglamento y las competiciones cada vez más se alejan de aquel amor por el juego y se centran en aquello que hará de su deporte lo más entretenido para el consumidor o incluso convirtiéndolo en algo político e ideológico, no solo por la obviedad del mundial, sino como otros casos recientes del mini drama en estados unidos con la selección masculina y femenina. 

Pero a nivel personal también observamos esto, donde uno no va al gimnasio, ni sigue creadores de contenido fitness en redes sociales para sentirse mejor con su cuerpo o tener una mejor salud, sino muchas veces para poder salir bien en la foto o encajar en un canon de belleza, convirtiendo al deporte en algo sin alma, tan solo en una píldora de absorción lenta y pesada.

En Blue Lock se ensalza la figura del yo, del querer ser la estrella y ver competitividad en todos lados.

Se presenta un escenario donde pareciera que aquellos que fracasan en Blue Lock tendrán prohibido o siquiera se molestaran en intentar seguir jugando, pues ¿Qué sentido tiene jugar si ya no hay una meta? 

Siendo que el motivo para superarse y vencer un obstáculo ya no es tanto para uno mismo, para la satisfacción y crecimiento personal, sino para vencer a un otro, para asimilar o engullir al rival, tal y como se usa como metáfora en la obra cuando un personaje es capaz de usar de títeres a sus compañeros de equipo para que su talento sobresalga por encima del de sus iguales. 

Blue Lock es similar al mundo real; una carrera constante para ganar a otra persona porque se nos vende la constante idea de que solo hay una plaza. Llegando al punto en el que ya no parece haber amor por lo que se hace, solo por el simple objetivo.

Creo que no hacen falta ejemplos, ya que la obra misma se describe como acabo de mencionar, pero a lo largo de la obra se ven muchos ejemplos de esto como los pensamientos de King Barou en el manga imaginando un futuro en el que si fracasa será un señor amargado o como los personajes una vez son expulsados parecen abandonar la sola idea de buscar otra forma de seguir en el deporte. Ya sea probar otro atajo, ser entrenador o jugar en ligas semi profesionales.

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