Utena: La chica revolucionaria.

Porque Utena: La chica revolucionaria es relevante?

La verdad que ahora mismo en mi cabeza se está dando un conglomerado de ideas sobre cómo debería empezar a hablar sobre este anime 

Bien podría ponerme romántico mencionado que tan bien abarca la profundidad de las relaciones este anime. Poético, cuestionando qué es el amor y como este anime en su apariencia inofensiva de shojo/yuri indaga en ello desde un punto de vista filosófico y social sobre cómo cada individuo tiene un prisma diferente y cómo eso nos desarrolla como seres humanos. Podríamos ponernos algo más pedantes y decir que se trata del Evangelion del shojo, una obra “transgresora” que trata de ir más allá de lo que el shojo nos tiene, incluso a día de hoy, acostumbrados. Pero creo que eso sería un flaco favor a lo que Utena significa y nos cuenta.

Si hay un género o tema recurrente en la ficción, el arte o incluso en las historias e imaginario de cada cultura que ha logrado moldear la realidad y nuestra percepción del tema y no viceversa, sin duda sería el amor. Las historias y representaciones del romance en los distintos medios marcan cómo entendemos las relaciones humanas, las expectativas en torno a ellas y el rol que debemos tomar. Algo que viene influenciando desde textos religiosos, el imaginario de cada cultura hasta la versión edulcorada de los cuentos de terror europeos, comúnmente conocida como Disney, con ideas sobre cómo se expresa y se entiende el amor, o como es el hombre y mujer ideal.

Pero de nuevo, desarrollar esto de primeras sería quedarse cortos con Utena. Así que, como si esto fuera el típico análisis de cine pretencioso, empecemos remontándonos un par de años atrás.

Entre  1920 y  1930 la novelista Nobuko Yoshiya se volvería popular a raíz de una serie de obras. Dichas obras no serían siquiera las primeras que podemos llamar yuri o shojo, pero sí que fueron las primeras en sentar las bases de lo que se entiende hoy en día y ayudaron a dar más popularidad. 

Posterior a ello, a mitad de siglo empezaron a aparecer historias donde la chica se mostraba como un sujeto de poder y no como un objeto o alguien débil, pero sin romper del todo con la idea de la feminidad. Sin embargo, ya se empezaba a jugar con la sexualidad y distintas orientaciones. También con tramas algo más complejas. Empezando a romper con la idea de género hecho para chicos y género para chicas.



Hasta que llegamos a los años 90, para muchos la edad dorada del anime. 
En los 90 una serie de animadores, guionistas y directores en busca de tener libertad y reconocimiento que no se les daba, también para contar sus historias, sin estar atados a fórmulas establecidas o temas que pocos estudios se atreverían a tocar, decidieron crear un colectivo de animación, Be Papas. Pero solo terminaron haciendo un anime… Unos vende humo de manual.

Siendo esta una época potente en la animación japonesa, y una que ya venía trayendo productos interesantes en torno al yuri o shojo, con el fenómeno de las magical girl por ejemplo, solo faltaba esa obra que se atreviera a ir un paso más allá y poner en cuestión absolutamente todo. Así nace Utena: la chica revolucionaria.


Utena: La chica revolucionaria. Sinopsis

En un principio se presenta como la historia de una adolescente que de pequeña fue salvada por un príncipe. El caballero la dejó tan impresionada que, en lugar de esperar por el príncipe azul de cuento venga de nuevo, decide convertirse en su propio príncipe. Ganando popularidad en la secundaria al vestir como un chico y tener un compartimento poco femenino, pero noble como el de un caballero de cuento. 

Por una situación bastante banal se ve forzada a participar en una serie de duelos contra el consejo escolar.  Los duelos tienen como premio a Himemiya, una chica a la que llaman la prometida de la rosa y a la que todos tratan como un objeto, pues, ella no solo está obligada a hacer lo que su dueño o dueña quiera, sino que también es la llave del premio del duelo final que le otorgará aquello que más desea al vencedor.

Recomiendo ver Utena ( Sin spoilers)

Así de primeras puede sonar como algo que sí, se aleja un poco de lo que esperarías, pero nada del otro mundo. Menos a día de hoy dónde la reivindicación de la mujer en la ficción es un tema del que se habla bastante, a veces mejor y otras peor. Llegando a veces a ser un tema de discusión que se entremezcla con la intención comercial de las industrias encargadas de contar nuevas historias.

Pero no digo en vano que este anime fue un paso más allá en lo que hace;

Herman Hesse en su novela Demian: Historia de la juventud de Emil Sinclair.  Cuenta la historia del crecimiento de un niño a raíz de este descubrir una mentira que lo despierta del mundo de los sueños y la fantasía, siendo arrojado al mundo real y crudo. Para ello, Herman Hesse, se vale de figuras como el Demiurgo, el mundo de las ideas y el psicoanálisis, entre otros.  En Utena se usa de forma recurrente estos temas, con una frase casi calcada de esta obra: 

“Si no puede salir de su caparazón, el polluelo morirá sin haber nacido. Somos el polluelo; el mundo es nuestro huevo. Si no rompemos el huevo, moriremos sin haber nacido”

Esta es una obra que no solo busca desarrollar las relaciones de toda índole, ya sean amistad u orientación, e incluso límites morales como el incesto o una admiración insana o el peso psicológico que supone no solo una traición de un ser querido. Si no incluso como afecta, por ejemplo, el darte cuenta de que la soledad es otra forma de vivir y que a veces usar a la gente es una manera de llegar al objetivo o dejar de sufrir al no mostrar tus emociones y no lidiar con ellas.  

También nos habla del crecimiento de las personas como individuos bajo un mundo de reglas establecidas a nivel social y personal e incluso de género, valiéndose de alegorías y metáforas que encontrarás con más frecuencia al pasar de cada episodio. Cuestionando que son los recuerdos y las memorias, que es el ser, que es lo que define la identidad o cómo lidiamos con nuestras emociones y expectativas, volviéndose una trama y guion más y más oscura, que no busca contar un drama romántico que ya has visto 100 veces.

Profundizando más en el tratamiento del amor

Tenemos la relación de Utena y Himemiya, mostrándonos como una buena amistad, en ocasiones puede ensombrecer y ser más significante que una relación donde las emociones y sentimientos entorpecen nuestra visión de la otra persona. Persona a la que valoramos por aquello que queremos, esperamos y deseamos ver en ella, desde nuestro ego y aquello que creemos merecer, y no por lo que esa persona es. Algo así como la gente con Tinder, al escribir una lista de la compra en su perfil.

Como sí ocurre con más frecuencia con una amistad genuina y bien trabajada que desde un principio, que no viene influenciada por sentimientos y expectativas. Este es un contraste que se logra al ser Himemiya pretendida por el resto del consejo escolar, quienes también tienen sus historias, algo que se ejecuta mejor de lo que suena;

Se nos presentan conflictos como el de Miki, que a pesar de ser alguien de buen corazón, es fácilmente influenciable y fácil de herir al no tener control de sus emociones. Siendo incluso llamado débil por la chica que pretende,  al no ser capaz de vencer a Utena, algo que también se podría relacionar con la idea de hombría que juega un papel en este tipo de historias.

Historias como las de Juri, que nos muestran no solo la importancia de realmente expresar nuestro ser, en este caso la orientación sexual, y la impotencia que eso puede traer. Sino la amargura que trae mantenerse al margen por creer que lo que importa es el bienestar de la otra persona, aun cuando el tuyo está en riesgo. Ambos siendo una receta para la dependencia emocional.

Otros personajes que encarnan al playboy o el chico que enamora fácilmente a todas en este tipo de historias, pero mostrándolo de forma más cruda y en cierto punto realista. Explorando qué tan tóxico puede ser eso, sobre todo cuando se es inmaduro o inmadura. También recordándonos que por mucho que este tipo de historias tiendan a idealizar las relaciones, estas pueden ser fugaces o decepcionantes, sobre todo si no están bien trabajadas y se crean desde lo banal. Influenciando como nos valoramos.

Incluso personajes secundarios como Wakaba o Misuri explorando cómo el ser alguien, tener un estatus y obviamente la barrera de la edad, a veces sin ser necesariamente algo moralmente incorrecto, también son un handicap bastante grande, incluso para ser valorado como ser humano, no siquiera una potencial pareja. O incluso como las expectativas en torno al mundo romántico pueden destruir nuestra forma de ver el mundo de forma irremediable, no solo estancándose mentalmente.

Algo interesante de estas relaciones es que por lo general todas, salvo la de Utena y Himemiya, se basan en objetivos que poco tienen que ver con el amor genuino, y más bien con “obtener algo a través del amor” o creer que el amor significa poseer a alguien. Algo que también se muestra en la popularidad de muchos de estos personajes que tienen la admiración del resto del colegio, pero de forma artificial. Esto se ejemplifica en la segunda y tercera mitad de la obra con escenas bastante oscuras donde distintos personajes tendrán introspecciones, pero desde su propio ego y frustración, acarreando un peso psicológico que, tal como diría un estoico, es producto de cómo decidimos ver las cosas y no como son necesariamente.

La obra hace uso de un bajo presupuesto para plasmar multitud de simbolismos con las sombras, diálogos que te obligan a ver un capítulo de nuevo y sobre todo una banda sonora que no pasa inadvertida y que te deja claro que esta obra busca ir más lejos de lo que esperas con cada episodio. Culminando con un final que pocas obras se atreverían a hacer, dejando al espectador con la idea de reflexionar sobre todo lo que ha visto y todo lo que se puede sacar de algo tan simple en apariencia como un sentimiento como el amor en todas sus formas.

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